Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu
boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera
vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo
todo y recomenzar, hago nacer cada vez
la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una
boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para
dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco
comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la
que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de
cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y
nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los
cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y
luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua
en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene
con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse
en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos
besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de
movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es
dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del
aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un
solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una
luna en el agua.
Porque te juro que sueño contigo joven encantada, ven conmigo mi niña adorada hazme oír dulce voz
quiero agradecerte, me regalas calma vuelas y comprendes el cosmos infinito sueltas desde el cielo pétalos de amor siento que me haces tu calma y tu abrigo y siendo tu amigo quiero huir con vos.
Oh baby.... Me llevas en las brumas apacibles del blues descentrado mi órbita en la seráfica agonía de tu alma. Voy hacia el misterio de tu música, clavando mi mente en tu entera demencia.
Las notas me muestran sus caras espantadas y yo bailo de tu mano, descalza y herida. Olvidando las fatales desdichas y la ira sintiendo en tu música la bestial criatura del sonido que se sucede lentamente en su metamorfosis.
Gritamos a la par que nos aventamos al vacío, sintiendo en el aire la delicia del calor y el frío, la música nos suspende con sus arrebatos y delirios y desterramos con voces de burbujas, el silencio maldito.
Solo estamos tú y yo.... despedazando los cristales del olvido, vistiendo las hojas del sueño con la música, sepultadas en los confines arácnidos del blues.
Oh baby... Y somos como dos princesas de la noche, sintiéndonos libres a través de la música, felices de morir en el sonido, donde no existe noción alguna del olvido.
Huella 10-09-2013
¡Gracias Mafiqui por ponerle voz a este poema, lo llevaré impregnado de colores por siempre en mi alma!
Hubo oscuridad bajo el Cielo Durante una hora. La oscuridad que conocemos Nos fue otorgada como una gracia. El sol y el mediodía y las estrellas se ocultaron, Dios abandonó su Trono, Cuando Helen vino hacia mí, lo hizo, ¡Helen en soledad!
Lado a lado (porque el destino Nos condenó desde el nacimiento) Arribamos a las puertas del Limbo Y miramos hacia la tierra. Mano sobre mano en medio De un espanto que el sueño no conoce, Helen corrió junto a mi, lo hizo, ¡Helen en soledad!
Cuando el Horror que pasa Se lanzó a nuestra caza, Cada uno se apoyó en el otro, Y encontramos fortaleza en el otro. En los dientes de las Cosas Prohibidas Y la Razón derrocada, Helen se paró junto a mi, lo hizo, ¡Helen en soledad!
Cuando, por fin, oímos aquellos fuegos, Quebrados y muriendo lejos, Cuando, por fin, nuestro deseo encadenado Nos arrastró hacia el día; Cuando, por fin, nuestras almas se libraron De lo que nos había revelado la Noche, Helen pasó junto a mí, lo hizo, ¡Helen en soledad!
Déjala ir y encontrar a su amado, Así como yo he de buscar a mi novia, Sin conocer la Nada detrás del Limbo Ni a quienes son encerrados dentro. Hay un conocimiento prohibido por Dios, Más de lo que podemos soportar, Entonces Helen se alejó de mí, lo hizo, ¡Oh, mi alma se alegró de ello! ¡Helen en soledad!
Este mundo de enfrente se encarama donde puede y es tuyo sin saberlo, a tu vida traiciona sin buscarlo y no tienes la culpa.
En el pasado fuiste feliz con la tranquilidad de aquellos sueños, todas las promesas: habitaba en tu mente un bosque inmenso y siempre te asombrabas con el murmullo de las caracolas. Te sentías seguro en sus manos, protegido por la mirada noble y bondadosa del padre. Detrás de su existencia sólo había una debilidad única: tú.
Nunca más brillarán los ojos como entonces, víctima de una infancia demasiado perfecta.