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viernes, 15 de febrero de 2013

Si yo pudiera morder la tierra toda



«Planeta tierra», óleo de  Ruben  Melgar

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la 
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.

Fernando Pessoa 
(Versión de Teodoro Llorente)

viernes, 13 de enero de 2012

Todas las cartas de amor son ridículas

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.

Quién me diera en el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).

Fernando Pessoa


Hoy por la mañana salí muy temprano

Hoy por la mañana salí muy temprano
por haber despertado aún más temprano
y no tener nada que quisiera hacer...
No sabía qué camino tomar
pero el viento soplaba fuerte, barría hacia un lado,
y seguí el camino hacia donde el viento me soplaba por la espalda.
Así ha sido siempre mi vida y
así quiero que pueda ser siempre.
Voy donde el viento me lleva y no me
siento pensar. 

Fernando Pessoa


Insomnio

No: despacio.
Despacio, porque no sé
A dónde quiero ir.
Hay entre mí y mis pasos
Una divergencia instintiva.
Hay entre quien soy y estoy
Una diferencia de verbo
Que corresponde a la realidad.
Despacio.
Sí, despacio...
Quiero pensar lo que quiere decir
Este despacio...
Tal vez el mundo exterior tenga demasiada prisa.
Tal vez el alma vulgar quiera llegar más pronto.
Tal vez las impresiones del momento sean muy cercanas.
Todo eso, tal vez...
Pero lo que me preocupa es esta palabra: despacio...
¿Qué es lo que tiene que ser despacio?
A lo mejor, el universo...
Dios manda que se diga la verdad.
Pero esto, ¿alguien se lo ha oído a Dios?

Fernando Pessoa

jueves, 12 de enero de 2012

Insomnio

No duermo, ni espero dormir.
Ni en la muerte espero dormir.
Me aguarda un insomnio de la amplitud de los astros
y un bostezo inútil, extenso como el mundo.
No duermo; no puedo leer cuando me despierto de noche.
No puedo escribir cuando me despierto de noche,
No puedo pensar cuando me despierto de noche
- ¡Dios mío, no puedo ni soñar cuando me despierto de noche!
¡Ah, el opio de ser cualquiera otra persona!
No duermo; yazgo, cadáver despierto, sintiendo,
Y mi sentir es un pensamiento vacío.
Pasan por mí, trastornadas, cosas que me sucedieron;
Todas aquellas de las que me arrepiento y me culpo;
Pasan por mí, trastornadas, cosas que no me sucedieron:
Todas aquellas de las que me arrepiento y me culpo;
Pasan por mí, trastornadas, cosas que no son nada,
Y hasta de esas me arrepiento, me culpo, y no duermo.
Carezco de fuerza para tener la energía de encender un cigarrillo.
Contemplo la pared de enfrente de mi cuarto
como si fuera el universo.
Fuera hay el silencio de esa cosa total.
Gran silencio aterrador en otra ocasión cualquiera,
En otra ocasión cualquiera en la que pudiera sentir.
Estoy escribiendo unos versos realmente simpáticos:
Unos versos que dicen que nada tengo que decir,
Unos versos que insisten en decirlo,
Versos, versos, versos, versos, versos...
Tantos versos...
Y la verdad entera y la vida entera,
¡fuera de los versos y de mi!
Tengo sueño y no duermo, siento y no sé qué sentir.
Soy una sensación sin la correspondiente persona,
Una abstracción de autoconciencia sin de qué,
Salvo de lo necesario para sentir conciencia,
Salvo - yo qué sé salvo qué...
No duermo. No duermo. No duermo.
¡Qué sueño tan grande en toda la cabeza,
y sobre los ojos, y en el alma!
¡Qué sueño tan grande en todo, salvo en poder dormir!
Oh amanecer, tardas tanto... ven...
Ven inútilmente
A traerme otro día igual a éste,
seguido de otra noche igual a ésta...
Ven a traerme la alegría de esta esperanza triste,
Porque siempre eres alegre y siempre traes la esperanza,
Según la vieja literatura de las sensaciones.
Ven, trae la esperanza, ven , trae la esperanza.
Mi cansancio penetra hasta el fondo del colchón.
Me duele la espalda por no estar acostado de lado.
Si estuviera acostado de lado,
me dolería la espalda por estar acostado de lado.
Ven, amanecer, ¡llega!
¿Qué hora es? No lo sé.
No tengo energía para tender la mano hasta el reloj,
No tengo energía para nada, para nada de nada...
Sólo para estos versos, escritos el día siguiente.
Sí, escritos el día siguiente.
Todos los versos se escriben siempre el día siguiente.
Fuera, la noche absoluta, el sosiego absoluto.
Paz en toda la Naturaleza.
La Humanidad reposa y olvida sus amarguras.
Exactamente.
La Humanidad olvida sus alegrías y sus amarguras.
Es lo que suele decirse.
La Humanidad olvida, sí, la Humanidad olvida.
Y es que incluso despierta la Humanidad olvida.
Exactamente. Pero yo no duermo.

Fernando Pessoa