domingo, 11 de noviembre de 2012

Refugio

      «Violeta», óleo de Cynthia Ovillo

He despertado esta mañana…
Las palabras se encuentran tan frígidas y lejanas.
se ven tan huérfanas de inspiración ante mi agonía.
Procuro matar el egoísmo que me esclaviza
y palidece mi alma como anhelando morir.

No debo más pensar en mí.
Eternamente trastocada,
oscurezco luces para no ver las realidades
y así, tan ida de mi misma,  sigo viviendo.

Sigo anhelando la vida,
la sonrisa de los niños y la delicadeza de las flores.
El cielo que en su vastedad, 
es sábana de transparencia inmortal
para refrescar esta hiriente quemadura existencial. 

Me refugio en ustedes, 
volátiles nubes, tan herejes y etéreas,
en ustedes mariposas de sueño ,
que beben extasiadas de lo dulce.
En ti, luna solitaria...
tan circular y flotante en las negras mareas de la noche.

En ti arena, piel de mis sensaciones inertes,
y en el sol, dueño de los destellos
más complejos y hermosos.  

Por ustedes he de asfixiar mi negrura,
toda esta efusión contradictoria de penas,
mil veces,por mí odiadas.

Y he de volar....solo volar....
Con cenizas de tristeza redimida,
para aprender, otra vez,  a recomenzar.
 
Huella, Daily Jara
11-11-2012


viernes, 9 de noviembre de 2012

Tomar una coca con vos

                                Óleo de Julia Pelaez

Tomar una coca con vos es incluso más divertido que ir a San Sebastián, Iruña, Hendaya, Biarritz, Bayona no sentir nauseas en la Travesera de Gracia en Barcelona
un poco porque en tu camisa naranja te parecés a un San Sebastián mejor y más feliz
un poco porque te amo, un poco por tu amor al yogur
un poco por los fluorescentes tulipanes naranjas alrededor de los abedules
un poco por el secreto de nuestras sonrisas frente a la gente y las estatuas
es difícil creer cuando estoy con vos que puede haber algo tan rígido tan solemne tan desagradablemente definitivo como las estatuas cuando justo frente a ellas
en la cálida luz de Nueva York a las 4 en punto vamos y venimos entre unos y otros como un árbol que respira a través de sus adornos y parece que no hay ningún rostro en la muestra de retratos, sólo pintura.

De golpe te preguntás por qué diablos alguien los hizo
Te miro y prefiero mirarte a vos antes que a todos los retratos del mundo excepto, posiblemente, El Jinete Polaco, de vez en cuando, que de todos modos está en el Frick que gracias a dios todavía no visitaste así podemos ir juntos por primera vez y el hecho de que te muevas con tanta belleza de algún modo se ocupa del Futurismo del mismo modo que en casa nunca pienso en el Desnudo bajando una escalera o bcuando ensayo en uno de esos dibujos de Leonardo o Miguel Ángel que solían asombrarme y de qué les sirve a los impresionistas toda la investigación que se hace sobre ellos cuando no tuvieron a la persona indicada parada junto al árbol al caer el sol o lo mismo con Marino Marini cuando no hizo el jinete tan cuidadosamente como el caballo parece que a todos se nos escamotea alguna experiencia maravillosa pero yo no voy a dejarla pasar y es por eso que te digo todo esto.


Frank O'Hara (1960)


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Búsqueda

                                                   
                                                      A mi amigo de polvos de luna    
 
Te cuidaré siempre, amigo mío…

Y este viaje será tan nuestro.
Ciegos de luz caminaremos hacia el territorio de la vida.
Abrazando  fuertemente nuestros silencios,
bajo la sombra incontenible y eterna del cielo.

Sentiremos el  olor  que despiden las palabras,
eterna fragilidad de una llama púrpura nunca apagada.
suave agonía de una triste lluvia cuando escampa.

E inventaremos sonrisas de luna donde no haya,
buscaremos el espacio donde cruzar nuestras miradas.
Seremos tú y yo frente al vacío del abismo,
eterno suspirar de almas, en cuerpos nunca más vencidos. 

Y la música…

Será como un eco líquido que reconstruya nuestras almas,
volátiles partículas que profanen nuestras sensaciones.

Y nos querremos, siempre...
tan inocentemente, pero siempre...

Como dos ángeles inmortales,
que sentenciados para hacer el bien,
anidan en paz con las indestructibles almas.

Huella, Daily Jara
©
07-11-2012

 

martes, 6 de noviembre de 2012

Sueños



Tus labios fríos como hielo antártico,
tus manos ácidas casi desnudas y ojos ciegos.
Soles sombríos, lunas asfixiando noches,
estrellas colapsando lágrimas de sangre púrpura.

Me cubres de lamentos con tu sábana de huesos,
y rostros desmadrados.
El viento de oscuridad palpable,
delinea tus pechos, perfectos contenedores de mi saliva.

Me embrionas la tristura con tus entrañas de histeria,
sonrojándolo de piel que cubre mi orgasmo masculino.
Un día más en tu desgraciez,
parto de tu maldición como saco de piel amontonando lamentos,
de hiel, ácido y veneno.
Y creo que esta noche muero, como siempre,
esperando encontrar reposo en tus labios tan fríos.

Q__Q

Sintiempo
©

 

Mis tres puntos

        «La niña enferma», óleo de Coriolano Leudo

¿Quién de chico, de los que ahora ya somos adultos, no pasó alguna vez por el temido momento de la sutura?
Y si, yo pasé por ese momento.
Mis abuelos en el patio de su casa tenían una mesa y bancos revestidos con pequeños pedacitos de azulejos de colores y mi juego consistía en dar vueltas alrededor de la mesa pasando de banco en banco.
La mesa era redonda y los bancos semicirculares seguían su contorno perfectamente lo cual facilitaba el recorrido en un excelente círculo.
De nada valían las advertencias de mis abuelos: “te vas a caer”, “te vas a caer”, “bajate de ahí”. No sé en qué momento fue, pero recuerdo haber aterrizado en el piso, el cual por cierto era muy duro y de áspero cemento.
Mi abuela llegó en el acto atraída por el ruido, yo me puse de pie, no sentí el dolor en ese momento, pero si vi un charco de sangre sobre el portland.
Mi abuelo sacó el auto y ahí nomas partimos al doctor.
Eran otros tiempos, nada de anestesias, ni cirugías plásticas, una aguja como las de coser de mi abuela, que para mi recuerdo era enorme, enhebrada con un hilo y ahí nomás cosió, luego me colocó una venda tan grande y blanca que delataba mi travesura.
A la salida del hospital mi abuela cumplió su promesa, “si te portas bien, te compro un chocolate y una muñeca”. Bueno,  bien valía el portarse bien.
Volvimos a la casa, yo con mi gigantesca barra de chocolate y mi muñeca negra, los cuales también sirvieron para hacerme cumplir mis promesas de portarme bien a la hora de las inyecciones. Me hicieron meter en la cama. Al rato llegó la ejecutora de las inyecciones, María se llamaba, aparecía siempre a la hora señalada con una cajita de acero plateada que yo escuchaba tintinear antes que la viera, la jeringa era de vidrio y tenía una larga aguja los cuales se hervían antes de realizar la ejecución, aun recuerdo como dolían esas inyecciones, imposible sentarse cómodo hasta después de un tiempo.
Y hoy sigo viendo en mi mentón, justo debajo de mi pera, esa cicatriz blanca, una línea blanca con unas rayas que la atraviesan como si alguien hubiera realizado el mismo zurcido que en un pantalón, tres puntos que marcan lo caras que a veces cuestan las travesuras a los cinco años.


De Buena fibra©

 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Sueños


           «Tierra, luna y sol», óleo de Miguel Ángel Abreu

Maldita sensación que me devora los tormentos,
tú en mis ojos ciegos encarnada de nubes grises.
No resisto más tu perturbante presencia.

Me lanzo al abismo de tu bendición,
esperando encontrar reposo en tus  labios rojos,
cobijando mi lengua en las curvas de tu boca.

Latente algo queda descuartizando las cosas,
que vale la pena vivir,
pero la muerte es tan densa y dolorosa,

Solo se deja de vivir,
después te conviertes en alguna otra cosa,
suficiente para tapar el hueco que da a las nadas.
Vacíos de corazones infernales, de paz y guerras.

Estoy sediento de tu boca,
tu estas tan lejos,
tu solamente como miel que escurre de la luna.
De piel tan clara oscuridad contradictoria,
contra razón de la memoria,
y el corazón pausado....tan en la inercia,
en un hueco dentro del círculo adiamantado de tu alma
tan divinamente simple y humana.

Q__Q

Sintiempo
© 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Desatino

            «Laberinto», óleo de Jesús Cees

Todavía no se adonde iré...

Mi alma truena sus disonantes golpes,
se siente abstraída en alguna orilla equivocada,
pero siempre muy cercana a las costas de la fiel palabra.

Estremecimientos insurrectos la oprimen,
estéril sangra arena mi lejana  dicha.

Y es que hay tantos caminos  errados
que convergen en mi conciencia. 
Tantos pensamientos que debo cruelmente matar,
porque tanto egoísmo los consumirá.

Quisiera no hablar de mí....

Quisiera ver el mundo  con los ojos de la paz,
con los ojos del vencido que vuelve a comenzar.
Sentir que nada puede opacar mi verdad
porque simplemente no aprenderé a declinar.

Enseñame, vida, a amarte....

Enseñame a querer a albergar la esperanza
no quiero ser más esta mujer tan débil,
que frente a un dolor tan grande solo sabe callar.


Huella, Daily Jara©
02-11-2012