miércoles, 18 de julio de 2012

Renacimiento



     «Renacer», oleo de Laura Sousa

La palabra es fiel y tan nuestra,
recoge lo más salvaje de la pena,
y devuelve amor con fe ciega.

¡Basta ya de plegarias destructivas!
¡Basta ya de lamentos y heridas!
Morir deseo este egoísmo destructivo,
que se apodera de mí y me roba un poco de vida.

En el camino aparecen luces inesperadas,
dulces destellos que el bien encarnan,
y entonces nuevamente sentenciada,
valoro la libertad que me devuelve a ti, palabra.

En la oscura niebla de este fugaz sollozo,
abro ya curada un terreno nuevo,
tu presencia en mi, bendita palabra,
hace que muera  en mi toda arrogancia.

Veo ahora huir las penas,
segregarse deleitosa  una redentora respuesta,
ser yo frente a la existencia,
un ser más humano que progresa.

Huella, Daily Jara ©

lunes, 16 de julio de 2012

Transparente locura

                                                 
      «Mariposa», óleo de Virginia Palomeque

                                           A mi amigo Dalí

Entramos en la locura de provocar el papel,
fugaces sentimientos para recuperar el alma.
Hilvanamos palabras, gobernamos silencios,
y después de suspirar tantas  dudas
la vida se quiebra en un nubloso lamento.

Qué triste condena percibir todo...
¡Qué delirio de querer olvidar y no conseguirlo!
Son las  tristes vivencias una tortura amarga,
que ajenas de si, roban nuestra poca esperanza.

¿Quién tendrá compasión de nosotros?
¿Quién podrá eternizar nuestras lágrimas?
Deshechos estamos ante el pavor de existir,
de ser quienes somos al abrigar los sentimientos.

En el extraño llamado de la palabra
encontraremos otra vez aliento,
migraremos inocentemente a la locura,
de  unir nuestras voces en un encuentro.

Huella, Daily Jara©

sábado, 14 de julio de 2012

Cruel revelación


                   
 «Niño de la calle», óleo de Federico Bassi
               
                                 Niños de  la calle

¿Por qué están aquí? me pregunto....
y mi alma se rasga su vestidura,
quiere rondar desnuda  transmutada
en  sus sensaciones inertes.   

Mas desde la fría  racionalidad del reproche,
pienso que puedo hacer y no hago nada.

En medio de la inmundicia de la calle
hay seres viviendo en herméticas burbujas.
y  ya nada les conmueve, ni les toca..
Viven flotando en un espacio etéreo
cegado por sus miedos y conflictos.
¿En qué te convertiste humanidad?
¿Qué espíritus engañadores
vinieron  en ti a habitar?

Yo....
Quiero mimarles, darles cariño de hogar,
demostrar con un abrazo..
que alguien les quiere amar.  
Mi canto se eleva en un suspiro hacia ustedes,
mi voluntad mata su egoísmo
y rompe en llanto al querer dar.

Exalto la ternura en que los encuentro,
el palpitar sonoro de  su despertar,
los ojos traslucidos de la inocencia,
que revelan un cielo de paz.

Huella, Daily Jara©

14-07-2012

jueves, 12 de julio de 2012

Un hombre en el camino


               Óleo de Luis Vargas 

Gastando los caminos
se va el hombre
esclavo de sus constelaciones.
Frenético y ridículo
ciego y haciendo claridades,
ordenando sus días,
su pan, su amor
con el melancólico traje
de su tiempo ido.

Se va el hombre
preguntándole a Dios
cuando se irá su inmenso río,
cuando se tumbará su canto,
cuando llevará el hijo
la geografía del ansia.

Y cuándo y dónde y para qué
pregunta el hombre
que gasta los caminos.

Elsa Wiezell 

martes, 10 de julio de 2012

Tu y yo estamos condenados


      «Tu y yo», Galería virtual García

Tú y yo estamos condenados
por la ira de un señor que no da el rostro
a danzar sobre un paraje calcinado
o a escondernos en el culo de algún monstruo.
Tú y yo siempre prisioneros
de aquella maldición desconocida.
Sin vivr, luchando por la vida.
Sin cabeza, poniéndonos sombrero.
Vagabundos sin tiempo y sin espacio,
una noche incesante nos envuelve,
nos enreda los pies, nos entorpece.
Caminamos soñando un gran palacio
y el sol su imagen rota nos devuelve
transformada en prisión que nos guarece.

(La Habana, 1971)

Reinaldo Arenas

viernes, 29 de junio de 2012

El constante amor del Señor



 Den gracias al Señor, porque él es bueno,
porque su amor es eterno.
Díganlo los que el Señor ha salvado,
 los que salvó del poder del enemigo,
 los que reunió de entre los países del norte y del sur,
del este y del oeste.
Andaban perdidos por el desierto arenoso,
sin hallar el camino a una ciudad donde vivir;
 tenían hambre y sed, ¡estaban a punto de morir!
Pero en su angustia clamaron al Señor,
y él los libró de la aflicción.
Después los puso en el buen camino
 hacia una ciudad donde vivir.
 Den gracias al Señor por su amor,
¡por lo que hace en favor de los hombres! 
 Pues él apaga la sed del sediento 
y da abundante comida al hambriento.
 Vivían en profunda oscuridad,
presos de la tristeza y las cadenas,
 por rebelarse contra las órdenes del Señor,
por despreciar los planes del Altísimo.
Dios los sometió a duros trabajos;
tropezaban, y nadie los ayudaba. 
Pero en su angustia clamaron al Señor,
y él los salvó de la aflicción; 
los sacó de la profunda oscuridad
y los libró de las cadenas.

Capítulo 107 del Libro de Salmos

martes, 19 de junio de 2012

La lluvia y los caballos


           «Caballos en la chacra»,Óleo de  Jackie Molina
I
La lluvia
sigue en tu telar de otoño.
Un paisaje que casi es gris
en el barbecho de la lomada.
Y un gorrión fósil de agua
contra una hoja que quiere volar.

¡Los caballos relinchan!
Los ranchos siguen acurrucados
en su pesada arquitectura.
El viento quiere desprenderse
de las tensas cuerdas del pinar.

Y mis ojos, sin razón,
dejan resbalar por un costado
dos esferas de sueños,
también húmedos como el paisaje.
¡Los caballos relinchan!

II
Va amaneciendo
y el agua sigue sobre el tejado.
A lo lejos,
los caballos van bajando, a gachas,
hacia la pedregosa llanura.

-¿Estarán tristes?
Los caballos van bajando, a gachas,
ahora por el prado.
-¡Parecieran estar de luto!
Los caballos van marcando con puntos negros
el horizonte húmedo.

En el paisaje sigue la lluvia.
¡Los caballos, ahora, van estornudando por turno
hasta el mismo límite del pastizal y la lluvia!
A lo lejos
los caballos van bajando.

III
La lluvia se adentró ahora
hacia el bosque de lapachos y eucaliptos.
El viento Sur
va despejando el cielo de sus nubarrones.

Cesó la lluvia
y queda en el horizonte una brizna de frío.
Por los caminos de los pájaros
uno que otro caballo relincha.

Muy próximo al tacuaral
los potrillos como ventina del Este
danzan con un ritmo loco y alegre a la vez.
Hacia el poniente
un arco iris rompe
un cántaro de tesoros ocultos.

Los caballos trotan, corren, pastan
pastan, corren, trotan los caballos
con el viento del Sur.
Por los caminos de los pájaros
corren los caballos.

Aurelio González Canale